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El domingo 8 de febrero el Cristo navegó por las calles de Aldaia entre un sinfín de vecinos, ayudado por el viento de popa. No podemos estar mas agradecidos. Las borrascas no pueden doblegar la devoción de nuestro pueblo y la tradición sigue firme, con la imagen de nuestro patrón de casa en casa. Ahora está acompañando a Josep y su familia. ¡Allí no se debe estar aburriendo!

Esta semana descansará y en la próxima volverá a acompañar a nuestro pueblo, recabando rezos, ofreciendo tiempo para la reflexión y para hablar de amor. Hace mucha falta en estos tiempos de tanta crispación.